El polo: curso intensivo ecuestre con lo que necesitas saber

Pocos deportes son tan ampliamente reconocidos pero, en realidad, tan mal entendidos como el polo. Incluso las personas que han estado rodeadas de caballos toda su vida, no saben casi nada sobre este deporte que tanto gusta en Sotogrande.

Imagínate esto: estás en medio de un gran campo de césped, unas nueve veces más grande que un campo de fútbol. Debajo de ti, un musculoso caballo purasangre está preparado, listo para arrancar al galope a tu señal. Dos juegos de riendas se entrelazan en tu mano izquierda, mientras tu mano derecha sostiene un bastón de más de un metro de largo, hecho especialmente para golpear una pequeña pelota.

Cuando suena el silbato del árbitro, tú y los otros jinetes salís disparados detrás de una pequeña pelota blanca a más de 60 kilómetros por hora, empujándoos unos a otros a una velocidad de vértigo.

¿Qué es exactamente el polo?

Seguramente ya sabrás que el polo es un deporte rápido que se juega montado a caballo, en el que se usa un mazo para golpear una pelota y meter goles. Aquí van cuatro pinceladas más:

  • El campo: Se juega en un campo de césped o en una arena, y las reglas varían ligeramente para cada uno.
  • Los jugadores: En el polo de campo, que es la modalidad que a todos nos suele venir a la cabeza, generalmente hay cuatro jugadores en cada equipo.
  • El tiempo: Un partido se divide en períodos de 7 minutos llamdos chukkers.
  • Los caballos: Los jinetes cambian de montura, como mínimo, después de cada chukker.

Como curiosidad, el polo no se limita solo a los caballos: existen variantes a camello, en bicicleta e incluso sobre elefantes… si el original te parece una opción muy blanda.

Se juega en todo el mundo

Hoy en día, se juegan torneos de polo alrededor de todo el mundo, aunque los países donde es más popular son Argentina, China, Sudáfrica, Reino Unido, Singapur y Estados Unidos.

También en España, aquí en Sotogrande, hay una gran afición por el polo, siendo una de las cosas que debes hacer si visitas Sotogrande. También aquí se juegan algunos de los torneos más importantes, como el Torneo Internacional de Polo o el Campeonato de España Femenino.

¿Cuándo empezó?

Aunque no se conoce dónde empezó exactamente, el polo es uno de los deportes de equipo más antiguos del planeta, ya que se cree que empezó hace unos 2.000 años en Persia, cuando los guerreros nómadas comenzaron a jugarlo, en parte como deporte y en parte como ejercicio de entrenamiento para la batalla.

¿Cómo llegó a occidente?

Con el tiempo, se extendió hacia el este de Asia y el norte de la India, donde los occidentales lo descubrieron a mediados del siglo XIX.

La locura del polo se extendió por la India, aterrizando en Inglaterra en 1869, Irlanda en 1870, Argentina en 1872, Australia en 1874, y los Estados Unidos en 1876.

Los jugadores usan hasta 50 caballos en cada partido

Si te preguntas cómo se pueden llegar a usar tantos caballos, aquí tienes algunos datos:

  • Los jugadores usan varios caballos en cada juego.
  • Hay un caballo diferente para cada jugador cada 7 minutos.
  • Al final de cada chukker (período de juego), cada jugador se desmonta y se sube a un caballo nuevo.
  • En los niveles más altos, los profesionales cambian de caballo cada 3-4 minutos, quizás más, para mantener la ventaja del caballo fresco.
  • Si estás viendo un partido de polo de césped de 6 chukker en un campo estándar de 270 x 150 metros, ese juego tendrá un mínimo de 50 caballos diferentes. CINCUENTA.

Si aún te parecen muchos…

Aquí tienes los números:

  • 2 equipos x 4 jugadores por equipo x 6 chukkers = 48 caballos.
  • Agrega 2 caballos por umpire (2 árbitros) = 52 caballos.
  • ¿Hay dos partidos ese día? ¡Duplica el número!
Los jugadores de polo cambian de caballo varias veces por partido

Así es como se cambia de caballo sin llegar a tocar el suelo

Los caballos de polo están especialmente entrenados

Son muy inteligentes y tolerantes y, una vez retirados, son caballos de escuela increíblemente buenos.

Además, los caballos de polo están acostumbrados a la conmoción, el caos, el ruido, los gritos y los golpes, por no mencionar todo el jaleo que ocurre fuera del campo.

Probablemente no sepas que muchos caballo de carrera retirados son monturas muy buenas para jugar al polo: ya tienen la velocidad y la capacidad atlética necesarias para manejarse con movimientos rápidos y precisos. Enseñándoles los movimientos de mazo y pelota, muchos jinetes consiguen ser muy competitivos.

Jugar al polo crea adición

Seguramente hayas escuchado que, una vez te metes en el deporte, te vuelves adicto de por vida. Pero, ¿qué tiene el polo para enganchar tanto a la gente?

Para la mayoría de las personas, es la acción: durante un partido de polo, es difícil pensar en ninguna otra cosa que no sea el polo. Esto supone liberar un montón de tensión acumulada durante la vida que llevamos en el día a día, porque el juego es muy absorvente y requiere de una gran concentración.

Los jugadores de polo suelen tener una gran impulsividad e iniciativa, lo que es algo bastante exclusivo de este deporte debido a la difícil curva de aprendizaje. Hay que tener una personalidad “tipo A” para perseguir el deporte, pero también hay que estar dispuesto, al comienzo, a estar un año o más siendo un incompetente.

Dos caballos corriendo disputándose el balón en un partido de polo

Es un espectáctulo ver a los caballos corriendo para disputarse el balón.

Pero… ¿quién juega? ¿No es un deporte para ricos?

Es posible que, al pensar en el polo, te imagines a gente adinerada, como los príncipes británicos Guillermo y Harry galopando en campos de césped inmaculados, mientras personas conocidas públicamente, como Ana Rosa Quintana y Fiona Ferrer, observan el partido.

El polo no es solo para los ricos y privilegiados

Para algunos, el atractivo del polo es la exclusividad: llegar en yate, el champán, los coches caros o el misticismo de los jugadores con acento extranjero. De hecho, es cierto que este deporte, en los niveles más altos, llega a ser muy, muy caro.

Pero esta es una de las grandes ideas equivocadas en torno al polo. Como todas las disciplinas y deportes ecuestres, es obvio que el polo tiene un coste asociado a los caballos y su mantenimiento, pero esto no lo hace inaccesible para cualquiera que quiera practicarlo.

Por ejemplo, muchos clubs ofrecen clases y lecciones, con sus propios caballos, mucho más accesibles de lo que a priori puedas pensar. Hacen esto para abrir el deporte a todo el mundo que está interesado. Incluso hay opciones de practicarlo regularmente sin tener tus propios caballos, ya que muchos de estos mismos clubs ofrecen opciones como cuotas de socio o tipo “leasing” para entrenar o jugar regularmente.

Se puede jugar al polo en campos de arena

Mientras que los profesionales disfrutan jugando al polo en un gran campo de césped, de 270 por 150 metros, el campo más grande que se puede encontrar en cualquier deporte profesional (el equivalente a varios campos de fútbol), también se puede jugar en arena.

El polo en arena es mucho más accesible para los principantes o aficionados. Un campo reglamentario tiene paredes (sólidas, no vallas) y suele medir en torno a 90 x 45 metros, aunque es un poco variable.

Si te animases, no serías el primero que, al empezar a jugarlo, descubrieras que el polo en arena tiene mucha más acción que en un gran campo de césped: se pasa menos tiempo corriendo por el campo sin el balón y más tiempo dando mazazos al balón y empujones al oponente. Es como un curso intensivo de habilidad y técnica.

Partido de polo arena indoor

¿Sabías que existía el polo indoor en campos de arena?

No es un deporte de hombres

Probablemente no sea tu caso, pero todavía hay personas que creen que el polo es un “deporte de caballeros”. En realidad, alrededor del 25% de jugadoras son mujeres, y es un número que crece año a año.

Además, es importante saber que el polo es mixto, siendo el único deporte de contacto, jugado profesionalmente, en el que juegan a la vez hombres y mujeres, primando la igualdad absoluta entre deportistas de diferente sexo.

Y si te animas a probarlo… no es tan peligroso como parece

Si te interesa practicarlo por primera vez, es probable que te eche atrás el hecho de que el polo parece caótico e incluso peligroso, pero una vez aprendido adecuadamente, es tan seguro como cualquier otra disciplina ecuestre. No permitas que tu falta que conocimiento te impida probarlo.

Si estás interesado en probarlo, ya sea en su variedad de hierba o la de arena, muchos clubs y asociaciones tienen programas y cursos para principantes. Si contactas con cualquiera de ellos, te sabrán aconsejar. Por ejemplo, en el Iridike Polo, en Sotogrande, ofrecen paquetes para pasar un día completo iniciándose en el deporte.